¡La aventura continua en Cirencester!

¡Hola familias!

¡No puede ser! Ya estamos contando los poquísimos días que nos quedan del curso, ¡y no queremos que se acabe nunca! Si eso no es buena señal, que baje Shakespeare y lo vea.


Las chicas ya han empezado las clases y están encantadas. Están agrupadas por niveles, pero con compis de todas partes del mundo. Eso les ha venido genial para practicar inglés (y reírse mucho intentando entenderse con los georgianos). Ahora pasan más tiempo con ellos y, oye, ¡cuanto más inglés, mejor! That’s the spirit!


Por las mañanas hay actividades para todos los gustos: las hay para mover el esqueleto (como vóley o la caza de foto), y otras más tranquilas tipo hacer marcapáginas o ir a la piscina. Que por cierto, ayer en la piscina lo dimos todo con los flotadores… ¡hasta la monitora acabó chapoteando con nosotras!


La comida, bueno, es distinta a la de España (obvio), pero bastante variada. Siempre hay opción vegetariana, arroz, pasta, pollo o pescado. Ayer tuvimos English breakfast por la mañana y comida mexicana al mediodía: tacos, nachos, carne picada… ¡cultura gastronómica!


Yo siempre les digo que por favor coman fruta (voz de madre activada), y la mayoría me hace caso, muy sanas ellas. Aunque hay casos como el de Claudia, que parece tener un contrato vitalicio con la pasta. En cambio, otras como Daniela se declaran más fans absolutas de la comida que del desayuno , ¡no discriminan!


En las comidas nos echamos muchas risas, aunque a veces parezcamos zombis del cansancio. ¡No paramos! Y además, ya se han estrenado en tareas del hogar como poner la lavadora… eso sí, alguna prenda decidió independizarse por el camino y acabó en manos de los italianos (¡gracias, vecinos!).

Por ahora, todo va viento en popa, ¡las chicas están felices y no ha habido ni un solo problema entre ellas!

¡Un abrazo de parte de todas!
Marta, Group Leader