“Aterrizando en Westport”

¡Hola a todos desde la mágica ciudad de Westport!
Ya han pasado nuestros primeros días en esta encantadora ciudad del oeste de Irlanda, y no podríamos estar más contentos con cómo ha comenzado esta aventura.

Llegamos el sábado y otros el domingo, cansados pero emocionados. El viaje fue largo, así que decidimos tomarnos el fin de semana con calma. Aprovechamos para conocer a nuestras familias anfitrionas (¡qué acogedoras son!), explorar las casas en las que vamos a vivir durante este curso de verano y dar nuestros primeros paseos por el pueblo. Westport nos recibió con su encanto tranquilo, casitas de colores, calles animadas y un aire fresco que nos llenó de energía.

El lunes amanecimos con un clima típico irlandés. Con una lluvia suave empezó oficialmente la experiencia. Nos dirigimos al colegio, nerviosos y curiosos por conocer a los compañeros… ¡y qué sorpresa! Rápidamente nos hicimos grupo con chicos y chicas de distintas partes del mundo. Las clases fueron dinámicas y divertidas —aprendimos mucho desde el primer momento— y la mañana pasó volando.

Por la tarde, tuvimos un taller de cruces “Brigid’s Cross“. Una tradición irlandesa. Se trata de enlazar juncos para hacer una cruz que proteja nuestras casas. En un principio, parecía que no nos iba a salir, porque resultaba un poco difícil, pero finalmente nos quedó una cruz muy bonita.

Y cuando pensábamos que el día ya no podía mejorar, dimos un paseo precioso por el pueblo, acabando en una cafetería donde nos esperaban crepes e irresistibles helados. Pese a la lluvia ¡El primer día dejó el listón muy alto!



Nos sentimos afortunados por formar parte de un grupo tan unido y estar rodeados de gente tan amable.

Esto apenas comienza, pero ya sentimos que Westport será parte de nosotros para siempre.
Slán go fóill! (¡Hasta pronto!)